Bicicleta

El boom de la bicicleta existe. Google, a través de Google Maps, ha rastreado la cantidad de solicitudes de rutas en bicicleta alrededor del mundo entre febrero y junio de 2020, en plena pandemia. El aumento ha sido del 69% en comparación con el mismo tramo del año pasado, según datos publicados por la Federación Europea de Ciclistas (ECF).

A veces parece que solo aprendemos cuando tenemos la soga al cuello, hemos tenido que escuchar los mensajes del planeta que se están materializando en fenómenos meteorológicos inéditos hasta el momento, para poder empezar a valorar la necesidad de un cambio.

Un cambio ya no necesario, sino obligatorio, una necesidad de alterar nuestras conductas diarias y de consumo para poder revertir una situación que se muestra insostenible.

Justamente, es a través de la implementación de acciones sostenibles en nuestro día a día (reciclaje, reutilización y reducción de residuos), así como la abolición de conductas contaminantes (utilización de vehículos motorizados privados,..) en aras de conductas más eco-responsables; el principal motor del cambio.

En este sentido, la solución es fácil: utilizar medios de transporte colectivos y/o medios de transporte de bajas emisiones o cero emisiones (como es el caso de la bicicleta).

Ante esta nueva realidad, hemos recibido un nuevo revés, provocado por la aparición del Covid-19 y que no ha hecho más que poner sobre la mesa la necesidad de la bicicleta como medio de transporte obligatorio.

El «social distancing» impuesto por la necesidad de distanciarnos físicamente en nuestros trayectos diarios , con el único objetivo de poder frenar al máximo la propagación del virus, frena la posibilidad de utilizar medios de transporte colectivos (car sharing, autobús, metro,..) y subraya la necesidad de apostar por la bicicleta como medio clave en este proceso de cambio cultural.

Son varios los casos a nivel internacional como Australia los que están viviendo un boom sin precedentes en la venta de bicicletas, que según los expertos, se reproducirá de forma similar a lo largo de todo el mundo.

Es en esta etapa de cambio cuando intentamos plantear el mejor escenario posible para volver a nuestras rutinas diarias tras la fase de confinamiento en la que nos encontramos. Si bien, muchos de nosotros ya eramos usuarios asiduos a la bicicleta como medio de transporte principal, tanto en nuestros movimientos diarios al trabajo o durante nuestras compras, o tiempo libre; son muchos los nuevos usuarios que están optando por la bicicleta como la mejor alternativa posible.

Si a la creciente preocupación por el medioambiente y la necesidad de social distancing para hacer frente al Covid-19, le sumamos un grave descenso en la capacidad adquisitiva de la población, los medios de transporte más rentables a nivel medioambiental y económico serán los medios de transporte cuyo uso se acrecenterá en los próximos meses.

Y es que no hace falta más que ver lo que sucede en Australia para poder preveer nuestro futuro más cercano, los propios minoristas están sorprendidos con el auge de las ventas desde que entraron en vigencia las restricciones de coronavirus cel mes pasado. Es una constante escuchar frases como “No podemos seguir el ritmo de las ventas. Literalmente, el teléfono está sonando sin parar”

Somos el nuevo papel higiénico, y todos quieren una”, ha declarado al diario The Guardian Grant Kaplan, gerente de Giant Sydney, una de la tiendas más grandes del centro de la ciudad. “No podemos seguir el ritmo de las ventas. Literalmente, el teléfono está sonando sin parar”, cuenta Kaplan.

Tal y como anuncia el propio The Guardian, «al principio de la crisis los trabajadores de esta tienda estaban preocupados de que las restricciones de Covid-19 los dejaran sin trabajo. Pero pasada una semana del cierre, la tienda estaba haciendo turnos extra debido al aumento en las ventas de bicicletas. Tanto, que la tienda ha tenido que dejar de prestar servicio de taller, una fuente importante de ingresos, porque sus mecánicos se están centrando en la venta. Giant Sydney está facturando diariamente cantidades que superan los 20.000 euros«.

Por su parte, en bikeNOW  (Melbourne) hacen hincapié en el cambio de clientela que compra bicicletas. Y es que si bien el target de su tienda son clientes que buscan bicicletas de gama alta, estos días están siendo familias que quieren hacerse con bicicletas de gama media, con un precio entre 400 y 700 euros, para moverse con ellas para guardar la distancia física.

Muchos clientes nos dicen que querían usar la bicicleta, pero que hasta ahora no tenían el tiempo ni la motivación”, cuentan sus responsables. “Las familias están cansadas de caminar a todas partes como forma de ejercicio. Los niños van a casa desde la escuela o están siendo educados en casa. Si todo ello lo haces en bicicleta, además de estar practicando una actividad física que es buena para tu salud, también estás manteniendo la distancia social”.

Del mismo modo, se augura un segundo repunte en la venta de bicicletas una vez la gente regrese masivamente al trabajo “y no quieren arriesgarse a tomar el transporte público”. En Sídney, el uso del transporte público se desplomó un 75% durante el mes de marzo, según Transport for New South Wales. Se trata del menor número de personas que utilizan la red en casi un siglo.

Australia tiene claro el camino a seguir. ¿Crees que en España gozaremos de un boom de bicicletas en las ciudades que permita hacer más fuerza ante los dirigentes para promover infraestructuras en las mismas, tanto en carriles bici, señalización y aparcamientos de bicicletas seguras?. #WeRideAgainstClimateChange

Fuente: The Guardian / Cicloesfera

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